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La asombrosa y nunca antes vista aventura que tuvo Don Quijote con los niños de la Escuela "Vicente Guerrero"

13.07.2011 11:53

 Para abrir el blog, aquí publicamos la narrativa con la que nuestro colectivo escolar participó en la XIII Etapa del Concurso Estatal de Lectura "Don Quijote nos invita a leer", y con la que obtuvimos el Primer Lugar a nivel Zona Escolar.

 

LA ASOMBROSA Y NUNCA ANTES VISTA AVENTURA QUE TUVO DON QUIJOTE CON LOS NIÑOS DE LA ESCUELA “VICENTE GUERRERO”

 

 

 

 

 

Alejandra González Uribe………………Directora del Plantel

Concepción Pedroza Burrola ..………..Titular de Primer Grado

Zulma Cecilia Herrera Mares …...…….Titular de Segundo Grado

Dora Mayela García Chávez…………...Titular de Tercer Grado

Rosa Elena Castañón Ramírez…….....Titular de Cuarto Grado

Juan Ávalos Sánchez…………………...Titular de Quinto Grado

José Natividad Méndez Ortiz…….…….Titular de Sexto Grado

Rosario Escobar Gardea………….…….Apoyo de USAER

 

 

 

ESCUELA PRIMARIA FEDERALIZADA “VICENTE GUERRERO”

C.C.T. 08DPR2212F

 

CALLE CHÍNIPAS S/N

COLONIA VICENTE GUERRERO, MUNICIPIO DE SAUCILLO, CHIH.

C.P. 33620

 

ZONA 131

SECTOR 27

SUBSISTEMA FEDERALIZADO

 

 

FECHA DE CONCLUSIÓN DEL TRABAJO: 15 de marzo de 2011


 

 

NARRATIVA DE LA EXPERIENCIA PEDAGÓGICA DEL COLECTIVO ESCOLAR DE LA ESCUELA PRIMARIA FEDERALIZADA “VICENTE GUERRERO” C.C.T. 08DPR2212F

 

 

 

LA ASOMBROSA Y NUNCA ANTES VISTA AVENTURA QUE TUVO DON QUIJOTE CON LOS NIÑOS DE LA ESCUELA “VICENTE GUERRERO”

 

 

 

PRIMERA SALIDA DE DON QUIJOTE

 

Y dio vuelta el año.

Otra vez estamos aquí, quienes jugamos algún rol en nuestra escuela, para revisar y compartir las experiencias que vivimos al desarrollar las actividades derivadas de nuestra participación en el XIII Concurso Estatal de Lectura “Don Quijote nos invita a leer”.

El año pasado, en la edición XII de este mismo concurso, trabajamos un proyecto que buscaba fortalecer y desarrollar la habilidad comunicativa básica de la escucha. Nuestro trabajo se llamó “¿Y si escuchamos?”. Nos fue muy bien: obtuvimos el segundo lugar a nivel zona… medio punto por debajo del primero.

Este año decidimos enfocarnos a una habilidad comunicativa diferente. En esta ocasión, nuestro proyecto se centró en…

¡Un momento! Ya íbamos a entrar en materia así nada más, sin ningún preámbulo.

No es que sean necesarios, o que nuestra historia llegara a ser incomprensible si nos los brincamos. No es así. Pero estaríamos partiendo del supuesto de que el lector sabe ya quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos, y tampoco es así.

Nuestra historia tiene personajes y escenarios muy concretos, y en atención a ellos, vamos a caracterizarlos, al menos en la medida de nuestras posibilidades y capacidades.

Lo primero: somos la comunidad escolar de la primaria “Vicente Guerrero” del subsistema federalizado, y estamos en la colonia del mismo nombre del municipio de Saucillo. Que se trata del estado de Chihuahua ya es ocioso decirlo, puesto que este concurso es convocado en esta entidad federativa.

Estos somos nosotros.

No somos Gabriel García Márquez, quien genialmente repitió en “Cien años de soledad” a casi todos los personajes y situaciones de sus novelas anteriores. Decimos esto porque necesariamente vamos a repetir algo de lo que ya habíamos hablado en nuestro trabajo del año pasado, pero desde luego, seremos muy desafortunados en el esfuerzo si nos comparamos con “el Gabo”.

Y sin embargo no vemos cómo evitarlo, si caemos en la cuenta de que es importante y relevante para que se entienda mejor nuestra historia, el aportar información al lector que le permita ubicar y contextualizar lo que le vayamos contando. Así que, o lo invitamos a leer nuestra participación anterior (cosa que vemos un poquito difícil), o le aclaramos aquí mismo el qué, quién, dónde, cuándo y cómo.

Vamos pues desde el principio, despacio y con buena letra.

Ya dijimos que somos la comunidad escolar de la primaria “Vicente Guerrero”. Vamos a dejar la presentación del reparto de la película para más adelante, y nos ocupamos un poquito de nuestra colonia.

Fue fundada en 1979, gracias a la buena voluntad del señor Raúl Licón, quien era el propietario del predio, y que sigue siendo el mecenas de la colonia, sin menospreciar desde luego la ayuda que otras personas nos ofrecen con generosidad.

Desde su fundación hasta hoy, muchas cosas han cambiado.

Disfrutamos ya de los servicios básicos (agua potable, drenaje y energía eléctrica), e incluso de transporte urbano, importante porque son poco más de tres kilómetros los que nos separan de la cabecera municipal.

El acceso a la colonia (un kilómetro y medio desde la Carretera Panamericana) y la Calzada Principal están pavimentados.

Tenemos un Jardín de Niños.

Los terrenos de las instalaciones de las Ferias de San Marcos, el patrono de Saucillo, son colindantes desde hace seis años.

Sin embargo, seguimos siendo una colonia periférica y con un buen grado de marginación. Padecemos el azote de un alto índice de desempleo, un bajo índice de escolaridad, problemas de desintegración familiar, alcoholismo, drogas y promiscuidad, que no por tristes y vergonzosos deban callarse.

Tenemos debilidades, sí. Pero si somos capaces de ver en ellas áreas de oportunidad de mejora, estaremos dando un paso hacia adelante.

Como el Caballero de la Triste Figura.

También tenemos fortalezas. Una de ellas es la plantilla de personal.

Nere, nuestra intendente, es una multifacética compañera que igual realiza los aseos que maneja la computadora.

El profe Martín, de Educación Física, que predica con el ejemplo al ser un deportista él mismo, y desempeña además en la Administración Municipal 2010-2013 el cargo de Regidor.

El alma que empeña la maestra Zulma al atender a sus niños y tratarlos como parte de su ser, hacen que el trabajo docente sea más dinámico y significativo para ellos.

La habilidad del profe Naty para mediar situaciones, hace que se refleje la tolerancia y el respeto en nuestro colectivo.

La tenacidad y la inteligencia de una persona soñadora como la maestra Kitty, que con su escala de valores busca un mundo mejor, y que se acerca a sus alumnos hasta verlos seguros y competitivos hacia el exterior.

Y qué decir del profe Juan, que con su meticulosidad logra entrar en las familias y modificar conductas en niños y padres, construyendo un contexto escolar y comunitario mejor cada vez, demostrando su coraje ante los retos, como buen vecino de la colonia.

La capacidad y percepción de la maestra Conchis reflejada en su acción, además del impacto con los niños, culmina en la comunicación con el grupo de compañeros docentes hasta conformar un equipo, facilitando su labor. Por algo fue ella quien coordinó nuestra participación en el concurso.

La persistencia y tenacidad de la maestra Rosy, quien una vez que toma una decisión persevera hasta ver culminado el trabajo, impulsa con el ejemplo a los demás para ver que “sí se puede”.

O el trabajo complementario de apoyo de la maestra Chayo, de USAER, que con paciencia nos aconseja y guía para sacar adelante esos casos desfasados en cada uno de los grupos, no sin antes haber movido cielo, mar y tierra para asegurarse de que cada uno de los alumnos que atiende (y algunos, ¡muchos! más) traigan un bocado en el estómago. Así, muchos de sus amigos y familiares patrocinan el desayuno de un niño en la escuela. Nos evoca a Dorotea, que se personifica en la princesa Micomicona a fin de encontrar los medios para rescatar su reino (pretexto para rescatar a Don Quijote de sí mismo).

La directora, siempre pensando en qué hacer para mejorar nuestra institución, ayudando con sus anhelos de una escuela mejor, asegurándose que además, se transforme la contextualización de la comunidad.

Sí señor. ¡Tenemos fortalezas!

¿Y nuestros alumnos? ¡Pues también son dignos de mención! A pesar de un entorno no necesariamente favorable y sí potencialmente adverso, han preferido la escuela al ocio y la vagancia. Han elegido trabajar para ser mejores, y se empeñan día con día en ese afán.

Y detrás de cada uno de ellos están unos padres o algún tutor que se niegan a creer que no exista un futuro mejor, y buscan razones y motivos para continuar antes que para rendirse.

No con la ingenuidad de quienes solicitan la ayuda de Don Quijote, sino con la certeza y firmeza del ama y la sobrina, que se apoyan en el cura y el bachiller para conseguir siempre el regreso del caballero, facilitando los medios para su recuperación.

Los niños, esos niños, nuestros niños, son nuestra razón de ser; y nuestro reto, encontrar la manera de infiltrarnos en su vida, para tener ese impacto que los lleve a una actitud constructiva, crítica, analítica y reflexiva en su cotidianeidad.

 

 

SEGUNDA SALIDA DE DON QUIJOTE

 

Es en estas circunstancias que llegamos a nuestra participación en la XIII Etapa del Concurso Estatal de Lectura “Don Quijote nos invita a leer”.

¿Y cómo fue que nos metimos en esto?

La historia se dio poco más o menos de la siguiente manera:

Lugar: el salón de sexto, declarado formalmente Sala de Juntas.

Día: martes. El último del mes.

Fecha: ¿importa? Aun así, hablamos de este ciclo escolar 2010-2011, aunque como ya se mencionó, iniciamos el ciclo anterior con la habilidad de escuchar.

Hora: indispuesta (como siempre en estos casos).

Evento: reunión del Consejo Técnico de Escuela.

Asunto: todos los pendientes hasta este día (al fin de cuentas, nunca los agotamos).

Quien tiene el uso de la palabra, comenta:

Al pasar a leer a Juanito al pizarrón y observarlo inmóvil me sorprendí y exclamé: ¡oye niño!, ¿qué te pasa? Él voltea a verme y encuentro tristeza en su mirada. Por mi mente pasaron miles de explicaciones, e hicieron que me diera cuenta, de cuánta, ¡cuánta importancia! tiene el que el niño comprenda el significado de los textos. La angustia reflejada en su rostro al oír mis cuestionamientos, me mostraba la evidencia más significativa de que mi alumno no entendía lo que las letras le decían”.

Esta es una de las tantas experiencias que se han narrado en las reuniones de Consejo Técnico. Cada uno de los integrantes escucha entusiasmado y a la vez con cara de preocupación. Nunca podrían describirse los semblantes de los compañeros.

Al escuchar estas palabras, supimos que teníamos un problema. Pero, ¿cuál? ¿Dónde? ¿Qué lo provoca?

Don Quijote hubo de descender a las oscuridades de la Cueva de Montesinos, donde borgianamente el tiempo de la realidad y el de los sueños se confundieron y mezclaron. Aquí estábamos nosotros ante nuestra propia cueva.

Proyectos van, proyectos vienen (exclamó la maestra Conchita, como le llamamos con afecto). ¿Qué es lo que pasa?, preguntó. ¿Por qué no podemos reflejar nuestro esfuerzo en el logro educativo?

La angustia se apoderó de nosotros. No encontrábamos la razón de nuestros resultados.

Nos abocamos entonces a rastrear toda la información que pudiera llevarnos a conocer mejor y más claramente todos los aspectos de esta problemática.

Acudimos al diagnóstico para fijar nuestra situación actual: ¿cuáles son los problemas más grandes? ¿Dónde se presentan? ¿Puede establecerse alguna correlación entre ellos?

Una vez establecido este punto de partida, lo cribamos con el cedazo de la prueba de ENLACE. Revisamos la información agregada de la escuela y la desagregada por grupos, y la graficamos para tener una radiografía más legible y mejor comparable.

El panorama se iba aclarando.

Ya identificados y definidos los obstáculos mayores, los cruzamos con el Proyecto Escolar (que a su vez está alineado con el de zona y el de sector), y fue así como definimos las áreas en las que debíamos priorizar el esfuerzo.

¡También nosotros, como Don Quijote, derrotamos al Caballero de los Espejos!

Ahora sí, a trazar el plan de ataque.

Algunos maestros empiezan a imaginar, a idear el “cómo”, con la ayuda de nuestra ATP, la maestra Nelly. Es difícil implementar una estrategia general que mejore una problemática que tiene tan gran impacto en nuestro centro escolar. Opinan algunos, se proponen y generan varias estrategias, en fin. Nos tardamos en unificar una estrategia general, pero al final del proceso queda definido “fortalecer en el equipo docente las competencias para impactar en los procesos de comprensión lectora de sus alumnos”.

Con esta finalidad se implementa como estrategia el participar en el concurso “Don Quijote nos invita a leer”, donde el propósito general es sentar las bases en los diferentes grados para que los alumnos sean usuarios habituales de la palabra hablada y escrita.

El colectivo docente tomó este concurso como una base donde se cimentaría el trabajo de muchos ciclos escolares más, se reflejarían los resultados a corto y largo plazo, los aprendizajes esperados se observarían en todas las asignaturas y serían significativos tanto para el niño como para el colectivo escolar.

Así que aquí estábamos. Enfocándonos ahora en otra de las habilidades comunicativas básicas. El año pasado, escuchar. En esta ocasión, leer.

Y de muletas, llevando los valores de la tenacidad y la constancia. Estas serían nuestra lanza y espada.

¡Listo!

Y sin embargo, hasta aquí era la parte fácil.

¡Qué bueno que no lo sabíamos, porque quizá nos hubiésemos echado para atrás!

Pero aunque no lo sabíamos con certeza, sí lo intuíamos.

También a nosotros, como a Don Quijote y a Sancho, nos atemorizaba el ruido de los batanes que se escuchaba en la oscuridad.

Pero nuestro ánimo seguía siendo el de enfrentar el desafío y desfacer el entuerto.


 

 

 

TERCERA SALIDA DE DON QUIJOTE

 

Para iniciar la primera etapa del concurso se organizó al equipo por comisiones, lo cual se hizo de manera voluntaria. Cada quien eligió por afinidad dónde quería y podía participar mejor, y se asignó cada aspecto a desarrollar del concurso.

Entre esto y la adecuación que cada quien realizó en su propio ámbito, se diversificó y ramificó la actividad. Llegó en algunos casos a parecer desconectada, descontextualizada, aunque si se buscaba el hilo conductor, finalmente se encontraba la conexión con el propósito para el que estábamos trabajando en esta XIII etapa del concurso: fomentar y desarrollar la habilidad comunicativa básica de la lectura.

Desde luego, se dieron las mil y una anécdotas durante el tiempo que se trabajó en este sentido. Y las mil y una historias, una por cada una de las mil y una actividades que se desarrollaron en los grupos, y que no sólo se dieron en el confín de la escuela, sino que llegaron hasta los hogares de nuestros niños.

Periódicamente nos reunimos para evaluar el proceso y darle seguimiento. Desde luego, esta evaluación siempre se abordaba en las reuniones mensuales de Consejo Técnico, pero hubo otras para este fin específico, que igual involucraban a todo el colectivo o solamente a las partes que lo necesitaban, según se avanzaba en el proyecto.

Pero vámonos por partes (si es que se puede).

No es fácil describir muchas de las cosas que sucedieron, porque algunas se dieron traslapadas, empalmadas, y otras se evidenciaron fuera del edificio escolar, en horarios distintos a la jornada de clases.

Así que, a riesgo de no alcanzar a transmitir toda la riqueza de las experiencias, las contaremos separadas.

Y como aclaración final, antes de abordar las historias, diremos que no están todas las que son (¡no cabrían en un texto tan limitado como éste! Habría que escribir todo un libro), pero sí son todas las que están, es decir, las que vamos a contar, son todas actividades que se hicieron buscando alcanzar el propósito propuesto.

Ahora sí, aquí vamos. Como tienen que ordenarse de alguna manera, van por grado escolar.

En el grupo de primero, la maestra Conchita decidió que la participación de los padres fortalecería el trabajo y conseguiría mejores resultados, por lo que se propuso involucrarlos desde el principio.

Hay muchas maneras de ayudar: desde no estorbar, hasta colaborar. Pero para participar en cualesquiera de las formas posibles, hay que saber de qué se trata.

La maestra entonces, convocó a los padres de familia al inicio del ciclo escolar, y además de los asuntos usuales de este tipo de reuniones, les informó cuáles eran las expectativas, las metas y los objetivos del bimestre.

Así, los propios padres tendrían parámetros de referencia para medir el desempeño y avance de los niños.

Resultó ser una buena estrategia.

Los padres que veían poco avance en sus hijos, por iniciativa propia daban más apoyo a los niños. La ejercitación de la lectura, aunada a la claridad de metas, redundó en mejores resultados.

En el grupo de segundo, la maestra Zulma implementó una estrategia de organización, consistente en trabajar por proyectos.

El solo hecho de realizar una programación estructurada para cada meta u objetivo, facilita el conseguirlo.

Pero yendo un poco más allá, la maestra comenzó a realizar autoevaluaciones y coevaluaciones, tanto al interior como al exterior del grupo, cosa que hasta el momento le ha redituado en una mejor comprensión lectora.

La maestra Mayela (Kitty, para los amigos) en el grupo de tercero ha venido trabajando un ámbito que en ocasiones, si lo descuidamos demasiado, nos da grandes dolores de cabeza.

Y este es el acompañamiento muy cercano del grupo.

Sin juegos pirotécnicos, pompa ni ruido, ha desarrollado en poco tiempo el control del grupo.

Para enseñarle a hacer gracias al caballo brioso, primero hay que domarlo.

Esto último desde luego es una metáfora, sin ofensa para los niños (ni para los caballos).

Pero es claro y fácil de entender que una vez que se ha logrado controlar al grupo, será sencillo guiarlo para alcanzar los objetivos. Antes de eso, ¡ni hablar!

Si el buen Sancho fue capaz de gobernar la Ínsula de Barataria, no menos hizo la maestra Kitty con su grupo. Así encontró la colaboración entusiasta de padres y niños.

En el grupo de cuarto, la maestra Rossy enfocó una actividad muy específica de lectura, que además acerca e involucra a los padres, como parte de los esfuerzos por fortalecer la habilidad de la lectura.

Para no tirar una nube de perdigones con un escopetazo, enfocó el disparo y citó a los padres para involucrarlos, como hizo la maestra Conchis en el primer grado. Pero a diferencia de ella, la maestra Rossy convocó a los padres de sus niños de cuatro en cuatro, para hablar con ellos de manera adecuada a la necesidad, con calma y claridad.

Entre otras cosas, les hizo ver el énfasis que se pretendía dar a la comprensión lectora, y les pidió que diariamente le tomaran lectura a los niños durante 15 minutos, llevando un registro de la actividad. Les dio a conocer los parámetros que aplican para el caso, de forma que los padres pudieran medir y saber la situación de los niños.

Con los alumnos de quinto grado, el profe Juan adoptó una estrategia de diversificación, y personalizó el seguimiento al avance de los alumnos.

En entrevista con los padres, solicitó su ayuda para apoyar el avance de los muchachos, de forma tal que se estableciera un compromiso, y que de su mejor o peor cumplimiento se derivara el mejor o peor avance.

Así, con los padres que ofrecían y daban ayuda a sus hijos, el profe encargaba trabajos que apoyaban las facetas más débiles de los alumnos, de manera que avanzaran en ellas, y se evitaban el desgaste de encargar trabajos que luego no se hacían, tareas que no se cumplían.

Y en el grupo de sexto, el profe Naty adoptó una estrategia mediante la cual, en su planeación, adecuaba para los niños el trabajo.

Una vez identificados aquellos alumnos que necesitaban una atención diferente, se trabajaba con ellos para otorgársela.

La apertura del profe permitió además que con estos niños entrara a trabajar la maestra Chayo, de USAER, mejorando el apoyo que se les ofrecía.

Y respecto a las actividades de apoyo a la lectura, implementó un registro individualizado, validado por el padre de familia, para dar seguimiento a los libros leídos en casa.

Hasta aquí hemos comentado de cada grupo una actividad, una estrategia, un evento o un suceso. Pero esto no quiere decir que fue todo lo que se hizo.

Antes, después y al mismo tiempo en ocasiones, se hicieron muchas otras cosas.

Nada más como ejemplo, tomemos el caso de la maestra Rossy, en cuarto grado. Para poder llegar hasta los padres y pedirles su participación tomando quince minutos diarios de lectura a los niños, tuvimos que buscar información: ¿cuántas  palabras por minuto debe leer un niño que cursa este grado? ¿Cuántas debería estar leyendo, si ya terminó tercero? ¿Cuántas deberá leer cuando concluya cuarto?

Puesto que no la teníamos, acudimos a nuestro Asesor Técnico Pedagógico, la maestra Nelly, quien gustosamente nos ayudó, consiguiéndonos esa información y más. Nos acercó, por ejemplo, estrategias y actividades recomendadas en base a los resultados de ENLACE.

Creemos que, además de la buena disposición que caracteriza a la maestra Nelly, obtuvimos mucho más de lo que esperábamos porque, de alguna manera, ella está involucrada con la escuela. Y es que antes de pasar a ser ATP, trabajaba aquí con nosotros, era nuestra compañera.

Por esta y otras razones, vino a apoyarnos la maestra Betty desde el sector.

¡Cómo no volverse su creyente, si con su apoyo y autenticidad demostró primero su credo hacia nosotros, integrándose como si hubiera caminado a nuestro lado desde el principio!

Conseguimos resultados. Algunos medibles (mensurables, para decirlo con mayor propiedad), otros no tanto, pero todos sensibles, perceptibles. Un botón de muestra: a nivel zona, obtuvimos el primer lugar en voces del Quijote 2º ciclo, y el primer lugar en el Quijote 1er ciclo.

Por citar otro: en el grupo de sexto, el profe Naty nos mostraba uno de sus registros, en el que aparecía el récord de lectura, la cantidad de libros leídos hasta ese momento. Miren, nos decía. Nomás cuatro títulos leídos. ¡Pero vean porqué! Son libros de 160 páginas cada uno.

O la experiencia que nos cuenta la maestra Rossy, relativa a la participación de su grupo en este concurso:

En el grupo de cuarto grado se explica la convocatoria para participar en el concurso “Don Quijote nos invita a leer”. La mayoría de los niños mostraron entusiasmo. Se llevaron libros del rincón de lecturas, y de cada uno sacaron las ideas centrales y elaboraron pequeños escritos que platicaban en equipo.

Ellos elaboraron una serie de fichas de cada niño que leía. Cuando se hace la primera eliminatoria del concurso, cada niño redacta un texto narrativo donde se construye una historia o cuento, tratando de transmitir emociones, sentimientos y tristezas. La mayoría del grupo se entusiasmó mucho; luchan entre ellos para que su escrito sea seleccionado.

Para la elección del escrito que representará al grupo se genera un gran conflicto: existen cuatro textos del agrado del grupo. El primero titulado “Amiga mía”,  el segundo “Gracias por ayudarme”, el tercero, “Mis amigos los vecinos”,  y finalmente “El mundo de Alex”.

Cada uno de los textos narra situaciones donde se ponen en práctica diferentes valores, como la tolerancia, el respeto, la ayuda, el valor de la familia.

Estos aspectos marcaron la pauta para la elección del escrito ganador. Se realizó la votación y se eligieron  dos escritos por empate. Los alumnos del grupo se emocionaron y discutían unos con otros. Se hace de nuevo la elección y queda el texto “Mis amigos los vecinos”, pues la escritora explica los motivos que la inspiraron en su escrito.

Concluye la maestra: “como el ingenioso hidalgo, nos lanzamos en una aventura quizás no como la que narra Amadises y Palmerines, paladines de causas justas, pero para nosotros igual de importante.

La actitud de los padres h

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09.07.2011 19:34

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